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Principios fisiológicos de la lactancia

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Amamantar es un proceso que genera muchas dudas y que, tanto madre como hijo deben aprender. Amamantar es un acto que requiere práctica, paciencia y tiempo. Para lograr una lactancia exitosa se han desarrollado una gran cantidad de apoyos para hacer de este acto, un momento bello, enriquecedor y simple. En este sitio encontrarás buenos consejos, pero primero es importante aclarar algunos de los conceptos básicos detrás de este maravilloso proceso.

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ANATOMÍA DEL PECHO Y PRODUCCIÓN DE LECHE

Para toda madre, resulta fundamental conocer su cuerpo y entender todo lo que le ocurre durante el embarazo y la lactancia.

El pecho femenino está formado principalmente por la glándula mamaria (lobulilos), grasa y tejidos conectivos. Entre 4 y 18 conductos lactíferos ramificados en la areola, conectan la glándula mamaria con el pezón.

La areola contiene terminaciones nerviosas que regulan la formación de la leche, esto significa que, cuanto más estimulados estén el pezón y la areola, más leche se produce. La estimulación del pezón se logra con la succión del bebé: a más succión, más leche disponible.

La areola también cuenta con glándulas sebáceas especiales, llamadas glándulas de Montgomery, las que liberan una sustancia que mantiene suave la piel del pezón y de la areola, además de generar un efecto antibacteriano.

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Proceso productor de leche:

  • Cuando el bebé succiona, se envía un mensaje al cerebro.
  • El mensaje estimula la liberación de dos tipos de hormonas: la prolactina que estimula la producción de leche en la glándula y la oxitocina que favorece su salida.
  • Gracias a esto, la producción de leche será adecuada siempre que el seno sea estimulado con frecuencia.

COMPOSICIÓN Y TIPOS DE LECHE MATERNA

La leche materna es un fluido vivo que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del bebé. A medida que éste crece y se desarrolla irá variando en su composición y cantidad. Es por esta razón que la leche materna es irremplazable.

Desde el momento en que el bebé succiona por primera vez, las vesículas de la mama y las glándulas lactíferas se contraen generando el reflejo de “bajada de leche”, es decir la leche comienza a fluir. La madre puede reconocer cuando “le baja la leche” si siente una sensación cálida o de escozor en las mamas. También lo reconoce si le comienza a salir leche por el pezón o si el bebé traga de manera rápida y regular.

Se pueden identificar 3 tipos de leche materna:

Calostro: es de fácil digestión, facilita la eliminación del meconio y estimulan la producción de anticuerpos que cubrirán los intestinos para evitar infecciones.

Leche de transición: se produce entre el 4º y el 15º día postparto, produciéndose un aumento brusco en la producción de leche (“bajada de la leche”), la que sigue aumentando hasta alcanzar un volumen aproximado de 600 a 800 ml/día. Esta leche tarda alrededor de 14 días en transformarse en leche madura. Los pechos suelen ponerse duros, duelen y se sienten más pesados. Para esta etapa resulta fundamental el uso de sacaleche puesto que permite aliviar el dolor y la pesadez del pecho.

Leche madura: tiene una gran cantidad de elementos que irán variando a lo largo de la lactancia. Estas variaciones no son aleatorias, sino funcionales, y cada vez está más claro que están directamente relacionadas con las necesidades del niño. El volumen promedio de leche madura producida por una mujer es de 700 a 900 ml/día durante los 6 primeros meses postparto.

→ La técnica básica de amamantar